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Las revelaciones de la Auditoria Superior de la Federación que comprometen  a todos los partidos políticos y a todos los órdenes de gobierno, se han convertido en una decepción pública por el sentir ciudadano de ineficacia e ineficiencia gubernamental en los temas sensibles para el país.


El informe de resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2010, presentado el pasado miércoles 15 de febrero a la Cámara de Diputados exhibe usos del poder inadecuados, abusivos y deshonestos. La alternancia no fue suficiente para la existencia de funcionarios improvisados e inexpertos, derrochadores y deshonestos.


Hoy resulta evidente que las irregularidades no son monopolio de un solo partido porque se asoman lo mismo en gobiernos de izquierda y derecha, en la administración federal que en estatales, así en las cámaras del Legislativo, y en los gobiernos municipales y en los organismos autónomos y las universidades públicas.


De entre las anomalías señaladas por la Auditoria Superior de la Federación sobresale la opacidad en el uso de recursos destinados a los festejos del Bicentenario en dónde sólo se han justificado 500 millones de los 3mil 750 presupuestados, para mayor referencia podemos citar que el gasto generado en las celebraciones fue superior  al presupuesto anual asignado a la Secretaría de Educación Pública.


La Estela de Luz es, quizás, el resumen de una percepción de despilfarro, de un presupuesto original de casi 400 millones  pasó a más de mil millones a través de una oscura ingeniería financiera, lo que refleja si no, y hasta ahora corrupción, si una inadecuada planeación de consecuencias económicas intolerables en un país de carencias.


Otro rubro que llama la atención en el gasto del gobierno federal es el de la difusión de mensajes para promocionar las acciones del mismo, donde se registra  un incremento de 498% entre 2006 y 2010 más de 2 mil 374 millones de diferencia entre uno y otro año. De acuerdo a la Auditoria Superior de la Federación, “no se cuenta con información que acredite que las erogaciones realizadas se han apegado a los criterios de economía, austeridad y racionalidad dado que estos gastos no se consideran prioritarios”.

Lo anterior no es lo único ni lo más delicado, por lo que hace referente al ejecutivo. Pero lo más lamentable e incomprensible es lo que proviene de la propia Secretaría de la Función Pública, un ente fiscalizador e instancia encargada de ordenar y regular los procesos de la administración pública federal, a juicio de muchos fue “reprobada” en tres de los  sistemas que debe evaluar: el de desempeño, el de gestión de control del gasto y de información de padrones públicos”.

Otra de las instituciones”observadas” es el Instituto Mexicano del Seguro Social, su titular en el año 2007 , firmó con la empresa Tata Consultancy para la aplicación de un sistema informático; sin embargo según el auditor superior, no hay modo de medir la utilidad y eficacia de los servicios contratados a esa corporación.

El dispendio se refleja también en el Poder Legislativo; en el 2010 el Senado canalizó 916 millones 427 mil 400 pesos  a sus seis grupos parlamentarios; recursos que se manejan sin justificación clara, ecuánime y veraz. Sólo pudo verificarse la utilización  de 212  millones de pesos.


Lo mismo ocurre con la Cámara de Diputados, donde se asignó a los grupos parlamentarios una partida de mil 179 millones 119 pesos  que tampoco es auditable.


En ambas cámaras, una norma administrativa aprobada por los mismos legisladores impide la auténtica rendición de cuentas y la transparencia en el manejo de los recursos.


Otro tema, no menos importante, es el del crecimiento de la deuda de los estados, 42% en términos reales respecto del año 2008. Para ubicarse en 314 mil 664 millones de pesos, según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Pero el auditor Juan Manuel Portal detalla que, además del saldo de las deudas, existen otros pasivos importantes que podrían poner en riesgo las finanzas locales como las obligaciones  financieras de corto plazo, contingencias de los sistemas de pensiones y de las asociaciones público-privadas.


 La Auditoria Superior de la Federación reporta muchos movimientos que parecen destinados a ocultar el manejo de recursos con sobreprecios, gastos sin comprobar o comprobados con facturas falsas, evasión de impuestos por empresas proveedoras, entro otros que ponen en juicio de la ciudadanía el manejo de sus dineros.
No debe perderse de vista que este es el informe de la cuenta pública 2010 que se presenta ante la Cámara de Diputados, del que todavía los entes auditados  tiene oportunidad de hacer aclaraciones.


En una realidad más concreta, es factible que la Auditoria Superior de la Federación pueda o tenga que ajustar sus observaciones y pronunciamientos en la medida que los entes fiscalizadores acrediten errores o apreciaciones equivocadas de los auditores.


Lo anterior nos llevaría a una reflexión.


Valdría la pena que todo ente público buscara la capacitación de sus integrantes en forma permanente  con el objeto de hacer un trabajo más eficaz y eficiente en la administración pública; y considerarlo como inversión y no como gasto.


El servidor público es generador de todos los activos tangibles e intangibles del poder público, por ello debe ser atendido real y verdaderamente; generarle un sentido de permanencia y pertenencia, y de la gran misión que le asiste de servir.

 

 

 

 

 

 

La Estela de Luz es, quizás, el resumen de unapercepción de despilfarro